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24 marzo 2022

INSTALACIÓN: Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia / "Nomeolvides"

 

«Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie»

Theodor Adorno (Prismas, 1951)

 

La conocida frase del filósofo alemán Theodor Adorno sobre las perspectivas del arte después de una tragedia colectiva, sigue siendo movilizante y polémica. Nadie duda que hubo y habrá creaciones artísticas después del holocausto, así como las hay y habrá después del genocidio perpetrado en nuestro país en la última dictadura cívico-militar. En cambio, las preguntas se abren por otras vías: ¿qué marcas, qué huellas pueden encontrarse de ese acontecimiento traumático en las producciones posteriores? y ¿cómo trabajar con el material expresivo de forma tal de no banalizar ese dolor como una representación de segunda mano? entre otros interrogantes posibles. Las respuestas pueden ser procuradas a partir de la reflexión crítica -lo cual es muy elogiable y necesario-pero también desde el quehacer artístico mismo. Quisiéramos inscribir esta instalación en la segunda vía propuesta, y que además sean los propios concurrentes (nunca “espectadores”) quienes hagan sus aportes creativo-reflexivos que contribuyan a tramitar un trauma colectivo cuyas marcas están en permanente elaboración.

Estela Cuneo Quiroga

Rodrigo Campos Alvo

Silvia Porta

Casa/Estudio 22. Tucumán, 24 de marzo de 2022









NOMEOLVIDES

 

“Vaya hombre, que es difícil cantar los días en este rincón oscuro,

cuando por nombre se tiene un número y por sombra un carcelero.

Vaya hombre que es difícil. Si a lo mejor la mañana me ha regresado tu ausencia

vale sólo lo que el silencio dice entre cuatro paredes.”

 

Julio César Campopiano, 18 años, poeta.

Secuestrado en Tucumán el 21 de octubre de 1976

 

Caminar a tientas, caminar a ciegas pero caminar. Avanzar, caminar, caminar en círculos. Caminar descalzo, caminar a solas pero caminar. Un paso delante del otro que cuente el paso de las horas, el paso del tiempo, porque en esta habitación el tiempo no pasa, el tiempo es. El tiempo es sólido, no pasa, no avanza, no camina, no anda. Algo no anda porque el silencio aturde, y mis ojos no se acostumbran a esta noche eterna, a esta noche sin tiempo que no camina, no avanza, noche que se repite sin comienzo ni fin.

Veo un montón de letras en las sombras, que se mezclan con recuerdos de cualquier época, porque todas las épocas son esta época, solo hay sombras y letras, crueles como los días por venir que no vienen. Nunca vienen. Nada avanza. Nada camina. Nada perturba el silencio. Todo está en orden. El silencio es la cobija que esta cama no tiene, y estas letras -que no entran con sangre- son mi espejo y mis estrellas y mis cielos y los poemas de despedida que nunca te escribiré.

Todo está en orden, discreto orden de las verdades que duelen. Mi mundo es el cigarrillo, la cama, y los poemas escritos con letras de sombras de camas de paredes donde el sol no llega, solo la noche y los relojes que no escucho porque deben estar oxidados, si aquí el tiempo no pasa, no camina, aquí el almanaque siempre muestra el mismo día en rojo y negro, los únicos colores que se distinguen en las sombras de las paredes que la cama me regala como también obsequia generosamente choques y laceraciones.

Cada noche -que es la medida del tiempo- (¿todo está en orden?) mi memoria dibuja retratos en el aire, caras nítidas y perfiles borrosos con los que adorno el almanaque. Una esperanza aquí sería inservible, un lujo, una formalidad inaudita para acordar un reencuentro que siempre estará lejos, en un mediodía una mañana una siesta tucumana calurosa y húmeda que no se deja atrapar. A pesar de todo, un pensamiento feliz queda flotando en el aire, por eso ahora te escribo, con sombras y paredes y letras, estas palabras. Ahora que es de noche, o no. Para que no me olvides, Nomeolvides.

 

Rodrigo Campos Alvo, 24 marzo de 2022

En memoria de Julio César Campopiano, y de todos los poetas y artistas que siguen alumbrando nuestros caminos



03 julio 2020

Octavio Paz - Decir, hacer (1976-1988)


Decir, hacer
A Roman Jakobson

Entre lo que veo y digo,
Entre lo que digo y callo,
Entre lo que callo y sueño,
Entre lo que sueño y olvido.
La poesía.

Se desliza entre el sí y el no:
dice lo que callo,
calla lo que digo,
sueña lo que olvido.

No es un decir: es un hacer.
Es un hacer que es un decir.
La poesía se dice y se oye: es real.
Y apenas digo es real, se disipa.

¿Así es más real?
Idea palpable, palabra impalpable:
la poesía va y viene
entre lo que es y lo que no es.

Teje reflejos y los desteje.
La poesía siembra ojos en las páginas
siembra palabras en los ojos.
Los ojos hablan, las palabras miran
las miradas piensan.

Oír los pensamientos,
ver lo que decimos
tocar el cuerpo de la idea.
Los ojos se cierran
las palabras se abren.

(En “Árbol adentro”, obra poética 1976-1988)


Octavio Paz Lozano (Ciudad de México, 1914 – 1998) es uno de los más agudos e innovadores poetas en lengua castellana en el siglo XX. Dotado de una sólida cultura, lector voraz y atento, supo encontrar su voz propia en la poesía mexicana y española en el turbulento siglo XX. Transitó por el posmodernismo, bebió de las vanguardias, absorbió de la posmodernidad, con el propósito de buscar su propio camino literario, cosa que alcanzó con creces. Su poesía se distingue por la originalidad lírica, la exploración formal y temática y la indagación reflexiva sobre temas existenciales y filosóficos, como el paso del tiempo, el sentido de la vida, a significación del amor, los misterios naturales y esotéricos, etc. La recepción del Premio Cervantes en 1981 y el Premio Nobel en 1990 acredita su extraordinaria calidad.