Tatuaje
Toda mi piel está
tatuada
y mi sangre y lo que lleva más allá de mi sangre.
Tatuadas llevo noches y más noches y noches
de tinieblas cerradas y estrellas ventaneras.
Y auroras desfilando en vuelo de flamencos.
Y el mar con sus mareas de ida y vuelta
como la savia de los árboles.
Y helechos publicando la pubertad primera de la tierra
y bosques cobijando sus dédalos nocturnos.
Y tardos delegados del abismo.
Y esculturales y ágiles transeúntes de los prados.
Y pájaros con su alta rima de canto y vuelo.
Y un simio entre los simios izando el chato cráneo
hasta el dintel de la conciencia
y trocando sus remos delanteros
en sus manos replasmantes de las formas del Génesis.
Y el todo en incesante emigración y cambio.
Y el viejo Adán volviéndose a medias al pasado
y el aún nonato haciendo señas desde el futuro.
1979
Luis
Leopoldo Franco (Belén,
Catamarca, 1898 – Bs. As., 1988), fue un poeta y ensayista argentino,
identificado con la ideología trotskista. En 1918, a los 17 años ganó el Premio
de Honor en el certamen literario “Juegos Florales”, presidido por Jaimes
Freyre, con su “Oda Primaveral”. La prensa del país y la popular revista Caras
y Caretas comentaron ese pintoresco episodio ya que, llegado el día en que se
entregaban los premios y sin tener noticias del ignoto escritor, éste se
presentó, acompañado de un peón, habiendo viajado en lomo de mula durante dos
días a la ciudad de Tucumán, para recibir la distinción. Su conocimiento de la
naturaleza y su amor por los seres y cosas de su tierra inspiraron su obra
“Poeta pagano”, como lo llamó Leopoldo Lugones. Su vasta obra narrativa y
poética honra, no sólo a la literatura argentina, sino también a las letras
americanas.
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